XABIER BARRIOS /// ENTREVISTA

noviembre 30, 2018 at 7:26 pm

 

 “FRUSTUM” es la exposición que Xabier Barios Elcid presenta en el Centro Cultural de Noáin, su obra refleja cuestiones en relación a cómo entendemos y representamos nuestro entorno. Tratando de trasmitir, las dudas que le generan ciertas estrategias y procesos ya interiorizados que aplicamos en la construcción de esos medios y que, irremediablemente influyen en nuestra percepción, forma de relacionarnos, comprendernos y realizarnos como individuos dentro de la sociedad de la información. Hablamos con el autor para que nos aporte más información al respecto:

 

CCN: ¿Cómo surge este proyecto? ¿Qué nos quieres transmitir con el?

 Xabier: Tiene su germen en un trabajo que realicé hace ya muchos años, en 2006 … titulado Aleph e inspirado en un relato de Jose Luis Borges.

Pero principalmente la idea surge desde Frustum,  la voz latina para “fragmento”. El término se utiliza a menudo en la industria del videojuego y la animación por ordenador para indicar la porción de mundo virtual que es visible en la pantalla. Yo, la aplico a la fotografía, y a como entendemos el entorno y lo hacemos nuestro a través de los medios, indicando el imaginario que abarca el objetivo.

A partir de esta idea, voy reflexionando sobre la forma en que fragmentamos el mundo y la visión. Y como las nuevas tecnologías digitales reconfiguran esos fragmentos para crear nuevas percepciones del espacio y el tiempo.

 

CCN: ¿Qué plantea la obra Frustum?

 Xabier: La obra “Frustum” trata de abrir un marco de reflexión sobre la forma en que un espacio “vacío” puede ser interpretado por las tecnologías ópticas o la matemática, en referencia a la ciencia, el arte y los dispositivos de representación. A través de ellos, pretendemos comprender la realidad, pero sin preguntarnos si esos contenidos no se deben a formas eje-mónicas de representar y captar el entorno.

La fotografía, no solo se ciñe al punto de vista del fotógrafo, sino a un programa. Al respecto, Vilem Flusser cree, que una práctica que desvele “esa funcionalidad de los aparatos no intencional y rígida e incontrolable”[1] puede ser el quid para abrir un posible espacio a la libertad.

 

CCN: En la obra “Frustum 43°13′43′′N 2°35′24′′O” la acción que desencadena el proceso tiene lugar en el monte Oiz ¿Has elegido este lugar por algún motivo concreto?

Xabier: El  título se refiere a las coordenadas concretas de un cubo de aire alojado en la cima del monte Oiz, que yo intento trasladar a la sala en la obra.

Y la elección del monte, tiene que ver con los actos de poder. Por un lado por ser un espacio de carácter histórico como monte Bocinero y por otro por que su cima alberga una antena, 40 molinos de viento, un cromlech y un punto geodésico de primer orden.

Antiguamente desde el lugar se llamaba a las Juntas Generales de Vizcaya. Y hoy día, encontramos una enorme estructura con varias antenas que facilitan las comunicaciones y la transmisión de señales a todo el mundo, algo que hace posible el intercambio de información en un acto de comunicación que se realiza a través del formato digital y la electricidad. Dos elementos que hacen que se “mueva” el mundo.

Tal y como lo hace el viento, solo perceptible a través del movimiento y sonido de los molinos instalados en la cima; aspas que generan la electricidad necesaria para la proyección, toma y manipulación de datos digitales que viajarán a través de las hondas.

Archivos que nos ayudan a entender y representar nuestro entorno, suplantando a formas analógicas como el negativo u otras más arcaicas como el dibujo y la tradición oral, en la que este mismo monte aparece como segunda morada de la diosa Mari.

 

CCN: ¿Qué cualidad te parece más interesante de la práctica artística?

 Xabier: Creo que la práctica artística -entre otras cualidades- tiene la capacidad de cuestionar situaciones y problemáticas socio-culturales del contexto actual.

Así, mi trabajo se pregunta por las “herramientas” que utilizamos para captar y ordenar el mundo, reflexionando en torno a los nuevos medios digitales y las antiguas tecnologías analógicas como formas de conocimiento a través de la imagen.

Pero, diría que el arte es un ámbito tan ecléctico, heterogéneo y ambiguo que sería difícil quedarme con una única cualidad del mismo y diría precisamente que esa indefinición,  su permeabilidad y continuo estadio de cambio son lo que me atrae.

 

CCN: ¿Cuáles son tus próximos proyectos y metas en tu carrera artística?

Xabier: Trataré de seguir en la docencia, algo que me llena y me apasiona, pero sin abandonar la lectura y la escritura o investigación en arte, sea esta última formal o teórica. Es decir seguiré trabajando como hasta ahora.

[1] Flusser, Vilèm. “Una filosofía de la fotografía” Ed. Síntesis. Madrid 2001.

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