VIRGINIA SANTOS, CELIA ESLAVA Y TERESA SABATÉ /// ENTREVISTA

abril 6, 2017 at 2:59 pm

IMG_5502

 

CENTRO CULTURAL DE NOÁIN: Un, dos, tres, Virginia, Celia y Teresa. Sois tres artistas juntas en una exposición que reflexiona sobre el concepto de juego. Vuestras obras no están señalizadas, ¿no os importa que el público no reconozca quién es la autora de cada pieza o este es un juego que nos proponéis? ¿Nos dais alguna clave para saber diferenciar vuestras obras?

 

Virginia: En mi obra está más presente el dibujo, con su trazo delicado. También utilizo collage e incluso el hilo llevando a una deliberada confusión de autoría.

Celia: Al ser una propuesta común y, para reforzar la idea de juego, no señalizamos nuestras obras, fomentando con ello la búsqueda y propiciando que el público investigue a través de internet u otros medios y nos identifique. El trabajo de las tres autoras tiene en común el mismo tema, pero el lenguaje es personal. Propongo investigar escultóricamente el concepto de juego a través de niños-vestido y objeto-juego. Los primeros están tratados formalmente como dibujo de línea para sugerir estructura, base sobre la que crecerá el adulto, y los segundos están construidos en porcelana blanca de mayor escala que la real y su repetición ayuda a poner mayor énfasis en lo que significa el juego. La instalación cuenta también con un paisaje sonoro que contribuye a reforzar la idea de juego infantil.

Teresa: Trabajo las imágenes con el protagonismo del material y el uso del color.

 

CCN: Un, dos, tres, Virginia, Celia y Teresa. Sois tres niñas convertidas en mujeres ¿A qué jugaban esas niñas?, ¿a qué juegan estas mujeres?

 

Virginia: También es una mirada a los juegos como análisis de estados personales e identitarios. Tanto Teresa como Virginia recurren al juego del escondite, pero desde miradas muy diferentes. Cada una juega a su manera…

Celia: El juego permanece en el recuerdo y es transmitido por tradición y, a su vez, los juguetes revelan aspectos de la cultura y la tradición que los generó. El juego, como proceso intelectual superior, fomenta el desarrollo de habilidades personales y sociales, como el pensamiento creativo, la coordinación, la memoria, el respeto, el diálogo, la libertad, la voluntad, la negociación y el consenso, etc.
Este proyecto artístico surge de la necesidad de descubrir el punto de partida. Mirar al comienzo de la vida para volver al principio del camino recorrido.