ENTREVISTA A PEIO IZCUE BASAIL ///// BASO HIL

noviembre 17, 2014 at 3:34 pm

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Centro Cultural: Baso Hil o Bosque muerto es el título de esta exposición. La idea del paso del tiempo y de la muerte está muy presente en todas las obras ¿Cómo de presente está en tu vida?

Peio Izcue: Creo que el arte se debe ocupar de las cosas que verdaderamente importan, y creo que a la mayoría de la gente estas cosas le importan mucho. En lo personal son temas evidentemente importantes,  y en lo colectivo creo que es importante hablar de ellos, ya que la sociedad actual (el capitalismo mejor dicho), nos hace vivir de espaldas a ello. Ignora totalmente la muerte, la ha desalojado de la vida publica, y parece que tuviésemos que vivir en un anuncio constante, jóvenes, sanos y guapos. Y claro, como la  vida no es así, eso genera mucho sufrimiento…

C.C: Para los que no han visitado la exposición todavía…¿qué significan estas palabras: MOLGER, EISTELLUNG, BASO HIL?

P.I: MOLGER: es un tipo de espejo de la marca Ikea. Es un pequeño chiste, una alusión a la metáfora del espejo.

EISTELLUNG: es una tendencia del cerebro a aferrarse a las mismas soluciones conocidas en lugar de buscar otras diferentes. Quizá suene un poco pedante el término, pido perdón.

BASO HIL: quiere decir “bosque muerto” en euskera. Es una alusión al origen, no se cierto o no, de mi apellido materno “Basail”. Es también una alusión a la naturaleza del medio fotográfico, que dice que solo es capaz de fotografiar futuros cadáveres, naturaleza muerta en definitiva.

C.C: Dices que para la fotografía sólo es posible el género de la naturaleza muerta y que una fotografía es como un cadáver. ¿Qué haces si alguien te quiere sacar una foto? ¿Te resistes?

P.I: Bueno, creo que es bueno conservar fotografías a modo de recuerdo. El que yo vaya a ser un cadáver en unos años es independiente de que me saquen fotografías o no…

 C.C: Con Baso Hil usaste imágenes de los archivos del lugar donde trabajas, dejaste de hacer tus propias fotografías ¿Por qué?

P.I: El uso de las imágenes que nos rodean como materia prima para trabajar, creo que es ya inevitable. No importa demasiado quién haya sacado la foto, importa el discurso y las posibles lecturas, creo yo.

También fue una época en la que estaba leyendo a Fontcuberta (un buen resumen es su manifiesto postfotografico), que abogaba por una ecología de la imagen. Viéndolo con perspectiva, creo que es irrelevante si alguien añade más fotos al mundo o no. Hay tantas que el efecto es despreciable. Lo importante creo yo que es ir a la contra, al menos en el discurso, de esa vorágine incesante de consumo.

 C.C: En tu obra hay múltiples referencias a lo religioso ¿Es una crítica?

P.I: Creo que lo religioso tiene su parte “moral” y controladora que es despreciable, pero mi opinión es que lo religioso, en el sentido de juntarse en comunidad para hacer rituales, para compartir miedos, para celebrar, creo que es algo que se debería mantener y recuperar, porque el capitalismo se lo está cargando.

C.C: Te interesan las huellas, el rastro que dejamos en nuestra vida cotidiana. Esta exposición también dejará huella cuando termine (algún clavo en la pared, los carteles y tarjetas, el número de visitantes registrado en una hoja de asistencia…) ¿Cómo quieres que la recordemos?

P.I: El primer día de la exposición hice una visita guiada con unas mujeres que dan clase de pintura en el Centro. Cuando les expliqué que esta fotografía la había hecho al limpiar la vitrocerámica, me dijo que no tenía ni idea de limpiar, que echaba demasiado “producto”.

Me gustaría que me recordaseis, así, como alguien majo, pero que no tenía ni puta idea de limpiar.